viernes, 29 de diciembre de 2006

Callada y en silencio






Callada en silencio.wav
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Seré tu Cautiva.

Átame al cabezal forjado
Seré carne de ca?ón
De tus caricias,
Ametrállame con tu lengua
Húmeda de placerS
eré desecho
Aniquilado.
Sobre la cama
Herida por el deseo
Apu?alada de fuego
Me rendiré a tu salvaje
Juego de amor.
Seré presa
De tus brazos
Enmara?ada
En el tejido
De tu piel,
Sobre la divina prisión
De tu cuerpo.
Día a día
Seré tu Cautiva.

Pd: Fotografo John Santerineross



Ámame pronto




Me esperabas ávido, de deseo.

Tus ojos efervescentes hablaban por si solos.

Guiada hacia el lecho, un arco iris de pétalos de seda me aguardaban.

La fragancia a rosas recién cortadas, inundaban el manantial de mi olfato, con la invitación de sumergirme sobre aquel bálsamo de ternura que para mi habías preparado.

Tutelé tu cuerpo hacía mi boca para inhalar tu aliento desbocado, susurré a tu oído

_ ?Ámame pronto?.
Y una sonrisa esbozo tu rostro, con aquella mirada de picardía que tanto me gustaba...
Invité tu existencia a las profundidades de mi ser, para sentir amanecer de nuevo el día, en un arrebatado sentimiento de codicia, por saciar las ganas de beber con agrado tu néctar.
Reparé como rayos de sol a hurtadillas brindaban, a la par de nuestros cuerpos.

Con burbujeante chispas de placer revueltas en una marejada de olas de sudor, como ocarina dulcificada ungían de dicha mi subsistencia.

Mis senos se erguían, prestos como bandera ondeante por el triunfo de tenerte en el divino epicúreo regazo de mi más oculta oquedad, al sentirse explorada.

Los gemidos de placer desbandaban de mi boca al viento, entregándole una nana donde acunar el placer que me concedía el imperceptible tacto de tus pies, sobre mi punto más erógeno.

En el umbral de un orgasmo incontrolado, temí por ti mi dulce fiera, mi amante, amigo y redentor.

Temí por ti mi caballero sin escudo ni lábaro, pero con el alma tejida de poesía, de tiernas caricias que coronaban mi dicha haciéndome sentir Galatea por la blancura de mi carne enternecida, a los pies de mi venerado Pigmalión.

Cuando por fin colmé mi cuerpo de caricias, y vencida ya por la tormenta incontrolada, baje mis manos hasta mi sexo para hallarte subyugado de cansancio y excitado.


Volví a subirte hasta mi pecho para saturarte de ambrosías, en un clamor de gimoteos al ver cumplida la mayor de mis quimeras.


Tener depositado en mi grial la simiente que hará germinar nuestra semilla.

Copyright © Darilea

Tómame

Expongo ante ti la vidriera de mi piel
?Tómame?
Se anfitrión de mis deseos.
Cual punto suspensivo
Penderemos el gemido
Sobre el viento...
Y amaremos
el silencio
Hasta perderlo.
El escaparate de mi savia
Esta dispuesto
Abandonar el decoro
Que me unge
Del perfume de tu cuerpo.



Bandido

Arrogante bandido
caíste en las redes
para ser mi cautivo.

Beso de lumbre


Con un beso de lumbre
Avivemos las llamas
Seremos cual volcán
Que al amor se proclama.
Erupcionemos juntos
Con caricias de lava
La magna de este fuego
Nos permite que arda.

Perdamos los sentidos


Seré tu faro

Seré faro insaciable de luz
sobre el aura
de tu piel incandescente.

Detén mi memoria.


Da de comer al hambriento
penetra en la esencia,
del misterio que emana.
Llueve en la oquedad
de mi cuerpo.
Detén mi memoria
en la nada un segundo
y que tu torso desnudo
me descubra otros mundos.

Él no era un sueño.

Se levantó sigilosamente con la intención de volver a dormir, una vez hubiese
sofocado los rescoldos de su interior, bajo la ducha.
Con la caricia leve del agua, arrastró el morbo que le produjo, dejarse amar por aquel desconocido, que surgió sutilmente en sus sue?os.
La espuma imitó las manos ansiosas que le habían regalado el cielo en un instante.
Una vez ungida por fragancia de eneldo, regreso al lecho, renovada.
Cuando el sue?o reparador la mecía en su regazo, apreció irrumpir por la sabana
unas manos conocidas que presionaban sus mulos intentando separarlos.
En una primavera inevitable, como un cisne en las aguas de un lago, se dejo cautivar por la caricia de una lengua que emanaba húmeda y recorría con exquisita delicadeza su vientre firme y liso.
Se sintió florecer de nuevo, pero esta vez cálida y delicadamente alabada por susurros certeros a su oído.
Atrás quedó el sue?o loco de un destierro de piedad donde el sexo y el placer eran meros conjuros.
Sintió vértigo.
Se dejo caer despe?ada como piedra que cae a un precipicio.
Lo amaba, lo sentía.
Era real.
Su viril abanico apaciguaba el calor interno que asfixiaba su cuerpo.
Las notas musicales de los gemidos, compaginaban al piano del amanecer.
Fluida en él,
poseyó el universo, gobernó los astros, y danzó desnuda al compás de las olas.
Mecida por el viento ondeo como bandera, oscilando sus caderas sobreel corcel que la hacía suya.?
! Tu esclava soy?
Le susurró sin cesar melódica en su insistente vaivén.
Cuando llegó el clímax a la cima, languideció entre los brazos de su compa?ero...
Su fiel, su único amante.
Amaneció y pájaros de juego comenzaron a volar por debajo de los visillos de la ventana.Todo era calma, paz y sosiego.
Él no era un sue?o.



Madrugar en él

Madrugar en él...
Dulce despertar
que me embaraza
de sensaciones.
Ni el viento ni el tiempo
ni el rumor del silencio
ni el olor de su sexo
me provoca olvidar.

Vestida para amarte




Vestida para amarte
Encajes y bordados
Desnuda para asirme
A tu torso brocado.
Regálame una noche
De miradas furtivas
Haremos el amor
Sin cruzar las esquinas.
Vestida para amarte
Ni?o yo te regalo
El cielo y mil estrellas
Un beso niquelado.

A la espera




Un roce, una caricia

un leve palpitar sobre tu boca

me roba el alma..

.y tú...!Lo sabes?

Recorres mis caderas

tierno, cálido y sereno

me hallas sumisa

y a la espera..

Presencia




Mitigando la sola presencia
de tus besos
te encenizo
te reconstruyo
te ato
te revoluciono
te solapo a mi,
ungido
de pasión y desenfreno.

Báilame, dánzame


Báilame lujurias
danza un ritmo
de pasión sobremi piel.
Rumbea al compás
de mis caderas
y hagamos del placer
una mágica bitácora.
Con un tango de caricias
estremezcamos
el silencio .

Y...que una
balada de susurros
campe libre
en unísona
sinfonía.
Báilame,
dánzame...

Al ritmo del deseo.

Tu velero


La sal del mar
el sol en la playa
la playa de un cuerpo
la arena en tus besos.

Miel de caricias
mar de deseos
remo tus manos
y yo...
tu velero.

Soy brisa...

Soy la brisa
que enredo en el espiral
baile del viento
tu esencia de poeta.

Tu latido.


Por que prende mi latir
a tu latido
si yace cada vez
que te presiente.